Novedades científicas en el Talmud (2)
Generalmente se piensa que la “ley de la gravedad” fue descubierta por el físico inglés Isaac Newton, quien vivió hace como 400 años. Dicha “ley” clásica describe la interacción gravitatoria entre distintos cuerpos con masa, o en palabras más simples, explica la razón de la distancia fija entre las estrellas, los planetas y los satélites en el cielo, incluyendo la distancia entre la Tierra y el Sol.
Sin embargo, este tema ya fue mencionado en nuestras fuentes. En el Tratado talmúdico de Jaguigá 12a, la escuela de Shamai demostró del versículo de Bereshit 1:1 que los cielos fueron creados primero, y luego fue creada la Tierra. Por otro lado, la escuela demostró del versículo de Bereshit 2:4 que la Tierra fue creada primero, y luego fueron creados los cielos. Por último, según la opinión de los Sabios, el cielo y la tierra fueron creados al mismo tiempo, como dijo Dios en el versículo: “También Mi mano fundó la tierra y Mi diestra desarrolló el cielo; Yo los creé para que estuvieran juntos” (Yeshayahu 48:13).
Pregunta el Talmud: ¿Y cómo explican los discípulo de Hilel y Shamai la palabra “juntos” del versículo?
Contesta el Talmud, que según ellos esto significa que Dios creó los cielos y la Tierra de un modo que “no se separen uno del otro”. Es decir, la palabra “juntos” no describe el momento en que fueron creados, sino la forma, la situación, el estado en que están situados.
De aquí vemos que nuestros Sabios conocían la existencia de la fuerza de interacción gravitatoria entre los distintos cuerpos celestes.