Leamos juntos algunos versículos de nuestra Parashá:
“Pues HaShem, tu Dios, te trae a una tierra buena; a una tierra de torrentes de agua, de manantiales y fuentes de agua que brotan en los valles y los montes. A una tierra de trigo y de cebada, de vid, de higuera y de granado; a una tierra de olivo de aceite y de miel. A una tierra en la cual comerás el pan sin miseria, no te faltará nada en ella; a una tierra cuyas piedras son hierro… Y comerás y te saciarás, y bendecirás a HaShem, tu Dios, por la Tierra buena que te dio (Devarim 8:7-10).
En su libro Adéret Eliahu, el Gaón Rabí Eliahu de Vilna z”l ve en estos versículos una clara alusión a las cuatro partes de la Creación: los minerales, los vegetales, los animales y el género humano, que fue dotado con la facultad del habla. Todos se elevan en santidad dentro de la Tierra de Israel.
Las palabras “una tierra de trigo y de cebada…” se refieren al reino vegetal. “Una tierra en la cual comerás el pan sin miseria” se refiere al reino animal, pues las personas comen el pan acompañado de carne. “Una tierra cuyas piedras son hierro…” se refiere al reino mineral. “Y comerás y te saciarás, y bendecirás a HaShem” se refiere al ser humano.
El Todopoderoso nos prometió una tierra en la cual podemos comer el pan sin miseria, donde nada nos faltará. Y realmente cumplió Su palabra, pues Éretz Israel tiene en potencia todo lo que necesitamos para vivir. Pero todo depende de nuestras acciones. Y por eso la Torá nos previene: ¡No te olvides bendecir! ¡Agradece a Quién te dio todo lo que tienes!
Y si preguntaras: “¡¿Acaso HaShem, bendito sea, necesita la bendición de los seres humanos?!”, he aquí dos respuestas que ofrece Rabenu Bejaye ibn Pekuda:
La bendición no es una necesidad del Cielo, sino de los humanos, pues al bendecir mostramos que reconocemos a nuestro Creador y Le agradecemos por el bien que nos prodigó. HaShem no necesita que Lo bendigan.
Y la otra respuesta: Las acciones del hombre tienen un movimiento de ida y de vuelta. Cuando el hombre agradece a HaShem, Él envía Su merced y derrama sobre el hombre abundancia y prosperidad.
Ahora entendemos por qué nuestros Sabios dijeron que “todo aquel que tiene provecho de este mundo sin antes bendecir, es como si robara al Santo, bendito Sea, y a la congregación de Israel” (Berajot 35a).
¿Qué significa que “roba a HaShem”? Que niega Su Providencia particular.
¿Y por qué quien se abstiene de recitar las bendiciones por los alimentos también roba a la congregación de Israel? Porque impide que Dios envíe Su abundancia de bendición al pueblo judío. Pues las bendiciones que recibimos dependen de las bendiciones mismas que recitamos.
Y vemos que el versículo siguiente dice: “Cuídate, no sea que olvides a HaShem, tu Dios” (Devarim 8:11), pues el bienestar puede traer el olvido.
Entonces vale la advertencia.
¿No les parece?