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20. Iyar 5786

בס”ד

La primera experiencia como Rabino

En el año 1830, Rabí Jaím Halbershtam zt”l fue nombrado Rabino de la comunidad de Tzanz (Galitzia, Polonia). En ese momento tenía treinta y seis años de edad.

Uno de los dirigentes comunitarios, conocido por su fuerte carácter, quería probar al nuevo Rabino y ver si su personalidad y su conducta podían ser presionadas y sobornadas. Para ello preparó un plan: pidió a uno de sus amigos que llamara al Rabino para atender un juicio de índole comercial entre ambos.

El Rabino atendió el llamado, y convocó al dirigente comunitario para que se presentara ante el Tribunal Rabínico, pero éste no acudió a la cita, y tampoco dio explicación alguna.

Rabí Jaím lo convocó nuevamente, pero aquel, por segunda vez, rehusó acudir a la cita en la Corte. El Rabí hizo un tercer intento, pero esta vez envió a su secretario como mensajero, con una nota que decía: “Si no se presenta a las 10 de la mañana, será excomulgado”.

Esta vez, el dirigente comunitario sí llegó a la hora que fue citado. Con humildad pidió disculpas al Rabino, y además le dijo que el juicio solicitado no era más que una farsa que había preparado para probar si el Rabino se rendía ante las presiones.

Rabí Jaím habló duramente con aquel orgulloso y altanero dirigente, y para finalizar le dijo: “En la Parashat Shofetim está escrito: ‘Jueces y policías designarás para ti’ (Devarim 16:18). La Torá advierte a los dirigentes comunitarios que nombran a los Rabinos y los jueces, acatar sus órdenes sin rodeos y sin vueltas. Sólo si harán así, los guias espirituales podrán cumplir con su cometido, como expresa la continuación del versículo: ‘y juzgarán al pueblo con juicio justo’”.