Amar a todos sin excepción
Una vez, alguien se acercó a Rabí Shemuel Shmelke Horvitz zt”l, el Rabino de Nikolsburg, y le preguntó:
“¿Hay que cumplir sin excepción el precepto de amar al prójimo como a uno mismo? Como usted sabe, en el mundo hay muchos pecadores que no honran la Torá. ¡¿Cómo podemos amar a esos malvados que se rebelan contra HaShem y la Tora?!”
Contestó el Rabí:
“Como sabrás, cada judío tiene dentro de sí una parte Divina. El alma judía es una parte Divina que cada persona lleva consigo, aunque sea un pecador”.