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20. Iyar 5786

בס”ד

Haftará de Itró

Bishnat mot
Yeshayahu cap. 6

“En el año que murió el rey Uziahu, yo vi al Señor sentado sobre un Trono alto y excelso, y Sus pies llenaban el Templo” (Yeshayahu 6:1).

El corazón de Uziahu, el rey de Yehudá, se había llenado de arrogancia. Tal fue su rebeldía, que había entrado al Templo Sagrado para ofrecer incienso, a pesar de no ser Cohén y tener prohibido hacerlo. Dios lo castigó por su acción y la lepra brotó en su frente.

Yeshayahu menciona expresamente la fecha en que tuvo esta profecía, para indicarnos que había estado pensando sobre los pecados del pueblo de Israel. La imagen de HaShem sentado sobre Su Trono es parte de la visión profética, así como también la descripción de “Sus pies llenando el Templo” –ya que Dios no tiene cuerpo ni imagen–.

Dijeron nuestros Sabios: “Todo lo que vio Yejezkel vio Yeshayahu” (Tratado de Jaguigá 13b).

El Talmud se refiere a la visión de “la Carroza Celestial” que figura al comienzo del libro del profeta Yejezkel (que se lee como Haftará en el primer día de la fiesta de Shavuot). En el libro de Yejezkel, el relato de la revelación Divina al profeta abunda en detalles. En nuestra Haftará, el relato del profeta Yeshayahu sobre la revelación Divina casi no tiene detalles. Sin embargo, el Talmud dice que la revelación profética a Yeshayahu fue igual a la de Yejezkel.

Explica el Talmud: “¿A qué se compara Yejezkel? A un aldeano que vio al Rey. Pero Yeshayahu se compara a un ciudadano que vio al Rey”.

Yeshayahu vivió en la Tierra de Israel. Jerusalem era la gran ciudad, “el lugar del Rey”, donde estaba el Templo Sagrado. Para él y las personas de su generación aquella gran revelación Divina no fue una gran novedad. Por eso Yeshayahu no abundó en detalles en su profecía. Pero Yejezkel vivió fuera de la Tierra Sagrada, “en una aldea”, donde no es habitual encontrar al Rey. Para él y las personas de su generación aquella gran revelación Divina sí fue una gran novedad. Por eso su profecía abunda en detalles al respecto.

Esto también explica por qué Yeshayahu se expresó diciendo: “…yo vi a Ado-nai…”, mientras que Yejezkel dijo: “…se abrieron los Cielos y tuve una visión de Elo-him(Yejezkel 1:1). Y además, por qué Yeshayahu sólo mencionó en líneas generales a “los ángeles Celestiales”, mientras que Yejezkel describió en detalle a los “animales Celestiales” (Yejezkel 1:5).

(Radak, Gaón de Vilna)