Haftará de Toledot
Masá devar HaShem
Malají capítulos 1-2
El tema principal de la Parashá es Yaacov y Esav, y en la Haftará leemos cómo el profeta Malají se dirigió a sus contemporáneos para que retornen a Dios, recordándoles que son parte del pueblo elegido:
“Yo los he amado”, dijo HaShem, pero ustedes contestaron: “¿Cómo nos has mostrado Tu amor?”; entonces Dios preguntó: “¿No es Esav el hermano de Yaacov? Pues bien, Yo he amado a Yaacov. Pero a Esav he odiado…” (Malají 1:1-2).
A partir del versículo 6, Malají se dirige a los sacerdotes de la época, que fallaron en el cumplimiento de su misión, y los reprende por sus actos.
Al final de la Haftará el profeta les da los Cohanim una lección en la cual se puede inspirar todo judío, pues el pueblo de Israel es “un reino de sacerdotes”. Recordando a Aharón el cohén, dice el profeta, en nombre de Dios: “En su boca hubo una doctrina veraz, en sus labios no se encontró iniquidad alguna; él anduvo Conmigo con paz y con rectitud, y a muchos apartó de la transgresión” (Malají 2:6).
El profeta nos enseña que sólo la verdad cuenta, “en su boca hubo una doctrina veraz”. Ningún arreglo, cesión o concesión con respecto a la verdad es posible, sin arriesgarse a deformarla. La “doctrina de la verdad” corresponde en nuestras relaciones con el Altísimo así como en nuestras relaciones sociales. Debemos apartar la iniquidad de nuestros labios.
Tanto el sacerdote como el simple judío representa y lleva consigo la Torá, de manera que deben ponerla en práctica con lealtad y franqueza, sin renuncia alguna.