Haftará de Vaetjanán
Najamú najamú amí
Yeshayahu capítulo 40
La Haftará que leeremos esta semana es la primera de las Shibá denejematá, “las siete Haftarot de consuelo” que se leen desde Tishá BeAv hasta Rosh HaShaná.
El pueblo de Israel que pasó un sinfín de penurias, después de la destrucción del Templo y del exilio de los hebreos, necesita amor y consuelo.
Dice el profeta: “¡Consuelen, consuelen a Mi pueblo, dirá su Dios! Hablen al corazón de Yerushalaim…” (Yeshayahu 40:1-2). Hay que consolar a la capital eterna, espiritual y materialmente, ya que es el corazón de nuestra nación.
Y ya juraron nuestros padres en el exilio babilónico: “¡Si te olvidare, oh Yerushalaim, que olvide mi diestra” (Tehilim 137:5). Comparó a Yerushalaim con la mano derecha. Así como la mano derecha es imprescindible para las actividades del ser humano, también Yerushalaim era y es el centro de todos nuestros quehaceres. ¡Por esta razón no podemos olvidarla, así como no podemos olvidar nuestra diestra!