Haftará de Shabat Pará
Vaihí devar HaShem
Yejezkel cap. 36
Dice la Haftará correspondiente a la Parashat Pará:
“Y vino a mí la Palabra de HaShem, diciendo: ¡Ser humano! La Casa de Israel habitó en su Tierra, pero la impurificó con sus conductas y sus obras; su conducta ante Mí fue como la impureza menstrual” (Yejezkel 36:16-17).
Alegóricamente, la Congregación de Israel es denominada “la esposa de HaShem”, bendito sea. Él es como su “esposo”.
Cuando el pueblo de Israel peca, hay un alejamiento mutuo, así como sucede en un matrimonio en los días de la impureza menstrual. Pero después de un tiempo determinado y de la purificación en el baño ritual, nuevamente hay un acercamiento entre los cónyuges.
Así alejó el Todopoderoso a Su pueblo y lo desterró a otras tierras, por causa de los pecados que cometió. Pero después de que retorne a Él y se purifique de sus pecados, Él lo recibirá nuevamente (Rabí David Kimji, el Radak z”l).
En los capítulos anteriores a la Haftará de Parashat Hajódesh, el profeta Yejezkel describió con lujo de detalles cómo será el tercer y definitivo Templo Sagrado de Jerusalem. Aquí, en los capítulos 45 y 46 el profeta describe cómo serán efectuadas algunas de las ofrendas y los sacrificios, a través del Nasí.
El término Nasí generalmente se usa para designar a un “Príncipe”, “líder” o “soberano” del pueblo, y hay diferentes opiniones entre los comentaristas con respecto de la identidad de este Nasí: Algunos sostienen que se refiere al Cohén Gadol (el Gran Sacerdote), que dirigirá todo el servicio al Eterno en el tercer Templo Sagrado, y otros opinan que se refiere al Mélej Hamashíaj (el Mesías).