Nada es despreciable
Debemos aprender del ejemplo de HaShem y ser modestos como Él.
Cuando Dios se reveló al pueblo de Israel, no quiso hacerlo en las montañas más elevadas. Él hizo brillar Su luz sobre el monte Sinai, que era el monte más bajo y “menos importante” de toda esa zona.
Asimismo, para revelarse ante Moshé, Dios no eligió hacerlo por medio de los más grandes y hermosos árboles. En cambio, prefirió hacerlo a través de una zarza, que es un simple arbusto espinoso.
(Tratado de Sotá 5a)