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20. Iyar 5786

בס”ד

Parashat Kóraj

La reacción de Moshé a la rebelión de Kóraj

En la Parashá semanal leemos sobre la rebelión de Kóraj y su grupo contra Moshé y Aharón:

“Ellos se congregaron contra Moshé y Aharón, y les dijeron: ‘¡Suficiente para ustedes, pues…!’” (Bamidvar 16:3). Y el versículo siguiente nos dice cómo reaccionó Moshé ante aquella situación: “Escuchó Moshé, y cayó sobre su rostro” (vers. 4).

Rashí explica que Moshé hizo eso debido a la rebelión, pues ya era la cuarta vez que el pueblo de comportaba así: Cuando pecaron en el becerro de oro, tuvo que rogar por ellos para que no fueran exterminados (Shemot 32:11). Así también hizo cuando protestaron en el episodio de los Mitonenim (Bamidvar 11:1). En el caso de los espías Moshé nuevamente tuvo que interceder y rezar por el pueblo delante de HaShem (Bamidvar 14:13). “Pero ahora, en la rebelión de Kóraj, sus manos se debilitaron”, dice Rashí. Es decir, que Moshé no tuvo más fuerza para pedir misericordia para que el pueblo no sea castigado.

Nos preguntamos: ¿Por qué razón realmente se le debilitaron las manos? ¿Porque ya era el cuarto desliz del pueblo hebreo, o por la contienda y la disputa que Kóraj provocó?

En nuestra Parashá, la discordia que llevó a la destrucción de Kóraj y su grupo se centró en los cargos que Moshé y Aharón ejercían dentro del pueblo. En verdad, esa no fue una discusión menor entre dos pequeños grupos. ¡Fue un fuego que el odio y la envidia despertaron! Y pudo haber provocado la destrucción de todo el pueblo… Así dijo HaShem a Moshé y Aharón: “¡Aléjense de ese grupo malvado, pues acabaré con ellos en un instante!” (Bamidvar 16:21).

Este episodio realmente se convirtió en “el símbolo de lo negativo para todas las generaciones”. Así estudiamos en Pirké Avot 5:17: “Toda discusión en aras del Cielo, prevalecerá; y la que no es en aras del Cielo no prevalecerá. ¿Qué discusión fue en aras del Cielo? La que hubo entre Hilel y Shamay. ¿Y cuál no fue en aras del Cielo? La discusión de Kóraj y todo su grupo”.

En el tratado de Dérej ÉretzZutá, leemos: “Si hay disputa y discusión en la sinagoga, está se convertirá en una casa de idolatría… Si hay disputa en los tribunales, es la destrucción del mundo”. Y el Midrash agrega: “Nada bueno puede salir de una disputa” (Shemot Rabá, capítulo 30).

Y así realmente ocurrió con Kóraj y su grupo: su castigo fue ser tragados por la tierra. ¡Desaparecieron de la faz de la tierra!

Recordemos dos datos interesantes: la Parashá anterior finalizó con el precepto de los Tzitzit, y nuestra Parashá finaliza con el tema de los regalos y las porciones que los sacerdotes (y los levitas) debían recibir del pueblo y de los sacrificios.

El valor numérico de la palabra Tzitzit es 600; y cada fleco tiene 8 hilos y 5 nudos, lo que da 13. En total llegamos al número 613, los preceptos de la Torá. El precepto del Tzitzit representa la unidad de la Torá y las mitzvot, y también alude a la necesidad de tener un solo líder. Los hilos que cuelgan sueltos se unen y se juntan en su parte superior.

¡HaShem fue quien eligió a Moshé como líder para el pueblo; y a Aharón, para servir como Cohén Gadol, Sumo Sacerdote!

Y para dejar esa elección absolutamente aclarada, nuestra Parashá finaliza con el tema de los regalos y las porciones que los sacerdotes (y los levitas) debían recibir del pueblo y de los sacrificios. ¡HaShem selló con ellos un pacto eterno! (véase Bamidvar 18:19).

Cuando la elección es Celestial no hay lugar para el odio, la envidia y la discordia.