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16. Shevat 5786

בס”ד

Aprender la lección

En el Tratado de Sotá, el Talmud nos relata que el Faraón reunió a sus tres consejeros más importantes –Bilam, Yov e Itró– para encontrar una solución final y terminar con los hebreos.

Bilam dijo que el Faraón debía ordenar a su pueblo arrojar al río a los niños hebreos recién nacidos. Yov no dijo nada, se mantuvo en silencio. E Itró se escapó de la reunión, por no estar de acuerdo con el malvado plan de Bilam.

Y cada uno de ellos recibió su castigo o recompensa. Bilam, que había dado un consejo tan perverso y malvado, murió por la espada. Yov, que se quedó callado al escuchar a Bilam, fue sentenciado a soportar sufrimientos. E Itró que escapó de la reunión, ameritó que sus descendientes fueran miembros del Sanhedrín, el Tribunal Rabínico Supremo, que tenía su asiento en la Lishkat hagazit, la Sala de la Corte en el Sagrado Templo de Jerusalem.

Al respecto, explicó Rabí Itzjak Zeev Soloveitchik, el “Rabino de Brisk” z“l:

A decir verdad, Yov sabía que sus palabras no cambiarían la decisión del Faraón. Pero en vez de callar, él tenía que haber hecho un acto de protesta, como hizo Itró.

Cuando duele, hay que gritar. Y quien se mantiene en silencio demuestra que no sufre dolor alguno…

Yov debía aprender la lección. A él le fueron decretados sufrimientos y calamidades. Él clamará, mas de nada le valdrá. Él comprenderá que cuando uno sufre, el otro tiene que sentir su sufrimiento.

¡Yov tendría que haber sentido el sufrimiento de los hebreos! ¡Por no hacerlo, ahora él mismo deberá sufrir!